Messi se ha dado una buena paliza. Corrió lo suyo, participó mucho y
remató: tres de sus disparos fueron a puerta, uno lo paró el portero y
otro lo escupió un palo. Al final, tuvo premio. Le persigue el runrún de
que no está fino. En la faceta goleadora, al menos, así parece: encara
como siempre, pero no define como solía.
La Pulga tuvo que picar piedra antes de gritar gol porque, a estas
alturas de la temporada, diríase que su genialidad se cruzó con un gato
negro porque sus números no cuadran. Desde que firmó un trío de tantos
contra el Málaga, el 22 de enero, hasta
la cita con el Bayer tuvo que rematar 30 veces para celebrar dos goles: uno contra la Real Sociedad el 4 de febrero y otro anoche.
El
argentino lleva seis dianas en los últimos seis partidos en esta
Champions, por lo que suma 45 en Europa y es el octavo artillero de la
competición tras superar a Del Piero (44). Además, es el que más (19) ha
metido en la fase de eliminatorias, por delante de Raúl y Shevchenko.
Pep Guardiola supo del dato tras el partido y lo tuvo claro: "Es el
mejor y ya está. Imagino que los goleadores necesitan el gol, pero lo
debe de tener superado. Competir como lo hace demuestra enorme
fortaleza".
A Messi se le puede discutir el acierto, pero no las
ganas ni la generosidad. En el partido dio 89 pases, incluido uno genial
a Alexis en el primer tanto
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